Un recorrido por la historia del municipio

Historiador Leopoldo Basurto Hernández.
Archivo Municipal.

El tiempo, el lugar y la sociedad no son elementos que estén separados de manera cotidiana; pero es necesario que exista un proceso de reflexión en torno a ellos para que se vuelvan significativos. Particularmente cuando esos elementos se manifestaron como parte de la realidad pasada, su estudio y reflexión tienen que ponerse al alcance de la comunidad para contribuir a la construcción de una identidad y un sentido de pertenencia. En este sentido se ofrece el siguiente texto, que es una apretada síntesis de la historia de Huehuetoca.

Desde antes de la conquista.

Huehuetoca muestra los signos de su antigüedad en su nombre: a pesar de las interpretaciones divergentes se acepta que deriva de Huehuetocan, topónimo náhuatl formado a partir de la raíz huehuetl, que significa viejo; así, Huehuetoca sería el "lugar de los viejos". Como en la cultura nahuatl la figura del viejo o anciano está vinculada al conocimiento y a la sabiduría, el significado completo del nombre sería "lugar de los viejos sabios". A pesar del origen de su nombre, el pueblo tuvo población tanto nahuatl como otomí.

Desde el siglo XV, con la Triple Alianza que unió a Tenochtitlan, Tezcoco y Tlacopan frente a Azcapotzalco, Huehuetoca estuvo vinculado a Cuautitlán y era tributario de Tlacopan (Tacuba). De esta manera, formando parte del llamado Imperio Azteca que dominaba la mayor parte de Mesoamérica, es como se encontraba Huehuetoca a inicios del siglo XVI, momento en que sobreviene la conquista castellana.

Los siglos coloniales.

El proceso de construcción de Huehuetoca comenzó en el siglo XVI, con los profundos cambios culturales que generó la violenta interacción entre los nativos y los europeos. Desde 1521 la convivencia obligada hizo aparecer una nueva gama de posibilidades sociales y espirituales: es el tiempo de la evangelización masiva por parte de los franciscanos, dominicanos y agustinos; incluso se dice que un padre franciscano, Pedro de Gante, fue el responsable de la fundación de muchas iglesias en el centro de México, entre ellas la de Huehuetoca.

Poco después de la caída de Tenochtitlan (1521) el nuevo orden hizo a Huehuetoca formar parte de la encomienda de Cuautitlán, en manos de Alonso de ávila, uno de los capitanes más cercanos a Hernando Cortés. Bajo la encomienda los indígenas debían trabajar para sustentar al encomendero y a sí mismos; a cambio, éste les debía brindar protección y doctrina cristiana, a través de un sacerdote pagado a su costa, llamado "doctrinero". Cuando la encomienda de Cuautitlán se extinguió en 1566, los destinos de Huehuetoca quedaron bajo la responsabilidad del rey, a través de sus funcionarios; desde entonces, el pueblo tuvo párroco nombrado y en lo político quedó bajo la jurisdicción de la alcaldía mayor de Cuautitlán. De esta época datan los barrios más antiguos de Huehuetoca, con los nombres que les conocemos, y algunos que no han sobrevivido: Santiago, San Miguel, Santa María, San Bartolomé, San Juan, Atempan, Huitznahuac, Atlauhco, y otros.
A pesar de que había conventos franciscanos relativamente cercanos en Tultitlán, Cuautitlán, Tepeji y Tula, la parroquia siempre fue administrada por el clero secular. Hacia
1569 la iglesia estaba dedicada a la Conversión de San Pablo (y no al apóstol por sí mismo, como hoy en día) y su jurisdicción era tan grande que abarcaba los actuales municipios de Huehuetoca, Coyotepec y Teoloyucan. La feligresía era casi completamente indígena, mientras que las familias españolas se podían contar con las palmas de las manos. Es probable que la construcción de la iglesia haya sido impulsada por la Compañía de Jesús, que se estableció en el cercano Tepotzotlán a partir de la década de 1570.

A pesar de que no hubo frailes que adoctrinaran a los indígenas, en el pueblo se empezó a conmemorar la Semana Mayor; no está claro si esta manifestación tan significativa para Huehuetoca se originó en los tiempos de que venimos hablando, pero documentos de 1601 mencionan que ya entonces se trataba de una costumbre añeja. A principios del siglo XVII, ya con una población originaria diezmada, la Semana Santa recibió un impulso decisivo al fundarse la Cofradía del Santísimo Sacramento por un grupo de españoles piadosos que, desde entonces y hasta principios del siglo XIX, costearon los gastos de organización. Hasta hoy, la Semana Santa es la festividad que se conmemora con mayor devoción en Huehuetoca; a pesar de lo solemne de su esencia, ha llegado a ser una celebración multitudinaria y la más representativa del municipio.

A su vez, la Cofradía del Santísimo vivió su momento de esplendor entre 1607 y hasta mediados de siglo, que coincide con el auge económico en el Huehuetoca colonial, aparejado con la diversificación racial. Esta realidad fue resultado de los trabajos en la obra del Desagüe, destinada a desecar la cuenca de México; el pueblo comenzó a albergar una población indígena flotante proveniente de numerosas partes del Virreinato, que se renovaba periódicamente. Algo parecido ocurría con la población mestiza, dedicada a la arriería y sin la cual las herramientas y bastimentos no podrían

 

 

 

haberse hecho llegar a las excavaciones. Asimismo, llegaron varios españoles criollos de la ciudad de México, relacionados con grandes mercaderes que participaban en el comercio internacional, para establecer alguna tienda en el pueblo. La ubicación de Huehuetoca en el Camino Real de Tierra Adentro, que conducía a los reales de minas del norte, era conveniente para esta gente porque harían clientela con los viajeros que seguramente pararían en el pueblo para reposar su primera jornada de camino.

Tales comerciantes trajeron consigo no sólo sus costumbres cortesanas, sino también a sus esclavos de origen asiático y africano, los cuales se unieron a la mínima población negra que ya trabajaba en la obra, cosa no vista hasta entonces en Huehuetoca. Además de los comerciantes, llegaron los funcionarios reales, sobrestantes, capataces y pagadoresprincipalmente, entre quienes había varios mestizos y hasta miembros de la nobleza colonial. Por su parte, los indígenas originarios, si bien cumplían sus periodos de trabajo en la obra, seguían dedicados al cultivo de la tierra, con la siembra tradicional de maíz y frijol; herencia precortesiana.

Mención aparte merece la obra hidráulica mencionada; primero por su magnitud, pues iba del lugar llamado Vertideros o el Vertidero, pasando frente a Huehuetoca y atravesando la loma de Nochistongo, hasta el Salto, hoy en el Estado de Hidalgo. Entre Huehuetoca y Nochistongo este desagüe era subterráneo y formaba una bóveda sostenida con puntales de madera. En segundo lugar, no puede dejar de señalarse que fue gracias al trabajo indígena que se pudo terminar semejante proyecto en poco más de un año1, a pesar de que históricamente todo el crédito se le ha dado al maestro Henrico Martínez (Heinrich Martin). Allí trabajaron los indígenas, mujeres y hombres, de Huehuetoca y los de muchos pueblos vecinos, pero también de puntos tan lejanos como Ixmiquilpan, Meztitlán o el valle de Puebla. En tercer lugar, la obra propició que se construyera una casa para alojamiento de sobrestantes, almacén de víveres e implementos y hospital para indígenas accidentados, entre otros usos. Este edificio en su momento también sirvió de alojamiento para algunos virreyes de Nueva España en sus ocasionales visitas a la obra, por lo cual la voz pública lo ha bautizado como "Casa de los Virreyes", si bien oficialmente se le nombraba Casa o palacio del Desagüe. El edificio sigue en pie a pesar del tiempo y puede apreciarse desde Av. Juárez, en la Cabecera Municipal.

El fin del régimen colonial encontró a Huehuetoca con una población racialmente variada [españoles (criollos y peninsulares), indígenas, mestizos, castizos e incluso mulatos], dedicada principalmente al cultivo de cereales en ranchos como el de Encinillas, Cuevecillas y Santa Teresa, o bien en latifundios como el de la hacienda de Xalpa, finca que perteneció a los padres jesuitas del Colegio de Tepotzotlán desde el siglo XVII y hasta su expulsión en 1767. Todavía existe el casco de esta hacienda y es posible tramitar el permiso para visitarlo en grupos reducidos.

Otra de las herencias coloniales de Huehuetoca es el Tajo de Nochistongo, un tramo de la obra del Desagüe, y por supuesto la Casa de los Virreyes. La experiencia independiente. No hay datos precisos acerca de la participación de los huehuetoquenses en la Revolución de Independencia. No obstante, la libertad se institucionalizó en el pueblo entre 1820 y 1821, año en que comenzó a funcionar su Ayuntamiento. Aunque el cambio político de este tiempo es evidente, el cambio cultural fue mucho más paulatino, con muchas continuidades y eventualmente algunas novedades.

Una de las continuidades más notorias fue la omnipresencia de la religión católica en la vida pública, manifiesta en los asuntos más cotidianos: la toma de posesión del cabildo era celebrada con misa solemne, el Ayuntamiento costeaba la fiesta patronal (San Pablo) y la festividad de Corpus Christi, los concejales representaban a un apóstol durante la ceremonia del lavatorio durante la Semana Santa, entre otras cosas. En estos tiempos se sabía que el alcance de los asuntos civiles y eclesiásticos era diferente, pero no había un límite claro entre ellos.

En el terreno político, es claro el compromiso con la conservación de las libertades y el servicio a la comunidad, a pesar de las dificultades que oponían los cambiantes criterios del gobierno estatal y federal en materia fiscal y jurídica. Asimismo, la novedad más interesante es la abolición en los documentos oficiales de la diferenciación étnica: se dejó de distinguir entre mestizo, indio, español, castizo, mulato, etc.; sencillamente todos eran ciudadanos. Desde luego, no puede hablarse de igualdad social ni jurídica, puesto que sólo los "hombres de bien" podían aspirar a los cargos públicos y eran tenidos en alta estima por la sociedad, sin mencionar que las mujeres, como en el régimen colonial, tenían negada toda participación política.

La base económica del pueblo era la producción maicera, pues con ella se financiaba prácticamente todo, desde la administración municipal y las fiestas religiosas hasta la compostura de los caminos y de los puentes. Por tal motivo un descenso brusco en el precio del maíz, una helada generalizada o una sequía podían ser catastróficos para la economía de todos los estratos sociales. Por otra parte, en Huehuetoca, como lugar de paso de recuas y diligencias por el Camino Real, se instalaron algunos mesones donde se podía dar pienso a las bestias o bien cambiarlas por otras descansadas, tomar un refrigerio y pasar la noche; este fue también uno de los elementos representativos y actividad económica del pueblo.

 

 

 

La historia de Huehuetoca hasta la última década del siglo XIX transcurrió entre levas continuas, préstamos forzosos, largas jornadas en los campos y tránsito de extranjeros, invasores unos (estadounidenses, franceses) y aliados otros (ingleses, irlandeses). De esta temprana experiencia independiente Huehuetoca conserva importantes documentos en su Archivo Municipal, papeles administrativos que constituyen buena parte de su memoria histórica.

Los tiempos revolucionarios.

Como en buena parte del país, la estabilidad y la modernidad legaron a Huehuetoca durante el régimen de Porfirio Díaz y su política de paz, orden y progreso. Dos fueron los elementos que caracterizaron la historia del municipio en esta época, y que a la vez lo hicieron parte de una perspectiva nacional.

huehuetocaEl primero fue un auténtico ícono del progreso a finales del siglo XIX: el ferrocarril. Las vías de dos compañías cruzaron el territorio en la década de 1880, las del Ferrocarril Central Mexicano (concesión del 8 de septiembre de 1880) y las del Ferrocarril Nacional Mexicano (concesión del 13 de septiembre de 1880); de modo que desde este tiempo hubo dos estaciones al servicio de la población, edificios que, por cierto, se consideran patrimonio ferrocarrilero de la nación.

El segundo elemento fue la notoria mejora en la educación pública. ésta se encuentra documentada en el pueblo a partir de la década de 1830, a un nivel de primeras letras. En cambio en este tiempo la instrucción pública, si bien elemental, recibió un mayor cuidado que se manifestó en la continua evaluación y actualización de los profesores, el estricto control de asistencias, la celebración periódica de certámenes estudiantiles y el reconocimiento de los estudiantes destacados. En la Cabecera Municipal había tres escuelas, una para niñas, otra para niños y una mixta; en San Miguel Jagüeyes funcionaba una mixta y lo mismo en Santiago Tlaltepoxco.

Desde luego, lo referido era sólo una de las caras del porfiriato; la otra se mostraba, por ejemplo, en el hecho de que gran parte de los hombres trabajaban como peones en las grandes propiedades de la hacienda de Xalpa, así como en el rígido control del gobierno sobre los actos y las conciencias. Sin embargo, no parece que la población haya tenido una participación activa en las acciones militares de la Revolución Mexicana, tal como el resto de los pueblos del valle de Cuautitlán. Hay algunos indicios del tránsito y correrías de zapatistas en el territorio; pero no más que eso. Por otra parte, la gente mayor, testimonio viviente de la historia, relata todavía algunos episodios de esta época, que han quedado como huella permanente en la memoria colectiva.

Las transformaciones del siglo XX.

La Revolución Mexicana trajo para Huehuetoca el reparto agrario, con la expropiación y parcelación del latifundio de la hacienda de Xalpa, para formar los ejidos de Huehuetoca, Coyotepec y San Juan Zitlaltepec. Fue así que la tierra comenzó a ponerse en manos de los trabajadores del campo, peones hasta entonces, confirmando la tradición campesina del pueblo. Asimismo, desde este momento la vocación ferrocarrilera del pueblo conoció su mejor momento: con dos estaciones de tren, la gente pudo buscar nuevas oportunidades de trabajo para asegurar el bienestar familiar en la ciudad de México.

huehuetocaEran los hombres quienes se marchaban, pero las mujeres se quedaban para mandarles el "itacate" por tren y cuidar de la casa; por supuesto, algunas también se desplazaban a la ciudad para trabajar, principalmente en el servicio doméstico. Además de que muchas familias del municipio contaban entre sus miembros con algún trabajador del riel, ferrocarrileros de diversas partes de la república llegaron a Huehuetoca con sus familias y se convirtieron en vecinos del lugar. Como testigos de este tiempo, quedan las dos estaciones de tren mencionadas y la locomotora de vapor N de M 3031, tipo QR-1 (Niágara), resguardada en Santa María.

Con todo, Huehuetoca seguía siendo un municipio rural, y esta situación no comenzó a cambiar sino en la década de 1970, con la instalación de un par de empresas en Barranca Prieta y con la apertura del parque industrial Ex Hacienda de Xalpa. Durante las últimas dos décadas del siglo, Huehuetoca ha experimentado un cambio demográfico por la construcción de los fraccionamientos Ex Hacienda de Xalpa y Casa Nueva, que recibieron a población damnificada por los terremotos de 1985 en el valle de México.

 

 

 

 

Los albores del siglo XXI

En el nuevo milenio el municipio se perfila como una ciudad emergente, debido al aumento vertiginoso en su número de habitantes, como resultado de la llegada de numerosas familias a las nuevas unidades habitacionales de interés social. Hoy existen otros dos parques industriales, y la población sigue creciendo, especialmente el sector joven.

El tiempo de transformación que actualmente se vive exige educación universitaria, servicios públicos eficientes, fuentes de empleo accesibles, una imagen urbana cuidada, una oferta cultural inteligente... en una palabra, un proyecto de municipio que asuma la responsabilidad histórica del momento presente y anticipe los retos cada vez mayores del futuro, a través de una reflexión de las lecciones que enseña la experiencia compartida en el pasado. Justamente la propuesta de trabajo del titular de la administración 2009-2012 ha comprendido el signo de los tiempos y ha tomado el compromiso de subsanar las necesidades y contribuir al cumplimiento de las aspiraciones de Huehuetoca, Ciudad del Bicentenario.

 

 

 

Se recomienda la lectura de las siguientes fuentes de información, todas ellas fueron consideradas en la redacción del presente texto:
- La monografía municipal Huehuetoca Ciudad Bicentenario, del cronista Enrique López Maldonado.
- El libro Relación universal, legitima y verdadera del sitio en que está fundada la... ciudad de México, de Cepeda y Carrillo, reeditado por la Sociedad Mexicana de Bibliófilos en 1982.
- El libro La casa de los virreyes de Huehuetoca, de Enrique López Maldonado y Alfonso Sánchez Gonzales.
- El libro Documentos para la historia de la Semana Santa en Huehuetoca, de Luis Basurto Benítez y José Alfredo Ramírez Alegría.
- La foja historial, publicación de la Sociedad Intelectual que se distribuye durante la Semana Santa, el domingo de ramos y el jueves santo.

- El Códice Chimalpopoca, también llamado Anales de Cuautitlán.
- El Códice Osuna, donde aparece el topónimo de Huehuetoca.
- La Enciclopedia de los Municipios de México, en línea desde el sitio www.elocal.gob.mx
- Los artículos acerca de la historia del ferrocarril en México del sitio www.estaciontorreon.galeon.com y de http://ferrocarriles.wikia.com/wiki/Ferrocarril_Nacional_Mexicano
- El sitio del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dedicado al Camino Real de Tierra Adentro, http://www.elcaminoreal.inah.gob.mx/.

También se sugiere visitar los sitios siguientes, que son vestigio de la historia de Huehuetoca, o bien son muestra de sus referentes históricos:

- El museo Marco Antonio Velázquez Reyna, ubicado en la parroquia de San Pablo, en el centro de Huehuetoca
- El Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán, especialmente su pintura de castas del siglo XVIII.
- La estación del Ferrocarril Central Mexicano (ruta Ciudad Juárez), ubicada en la Cabecera Municipal, Domicilio Conocido.
- La estación del Ferrocarril Nacional Mexicano (ruta a Nuevo Laredo), ubicada en el barrio de San Bartolomé, Domicilio Conocido.
- El Archivo Municipal de Huehuetoca. Pide una visita al teléfono 91 8 02 04, extensión 106, pregunta por Leopoldo Basurto o Wendy González. O bien, hazlo enviando un mensaje a proyecto_historiografico@yahoo.com.
1 Desde luego que, como es sabido, pretendidas mejoras, ampliaciones y mantenimiento extendieron el trabajo en la obra a lo largo de todos los siglos coloniales e incluso hasta el siglo XIX.